- ¿Se puede saber a que viene eso ahora?
- ¡Dime si lo estas! Yo creo que nunca lo he estado...
- Mmmm no lo sé... ¡Sí! ¡Creo que sí lo estoy!
- ¿Cómo lo sabes?
- Estoy feliz. Muy Feliz...
(Risa odiosa de enamorada inunda el coche)
- Pues entonces creo definitivamente que no lo he estado, porque esa cara... yo no me la he visto.
- ¡Idiota!
- Esque ya no se nada. No se lo que siento. Tanto tiempo con alguien tan normal me ha normalizado por dentro.
- Eras un tigre que se volvió gatito.
- ¿Cómo?
- Que eras un tigre, con sus rayas, tan bonito, tan libre... que cazaron, o se dejó cazar, y acabó siendo un gatito, ¿Sabes? de esos que viven con señoras, que no dejan de comer y no ven más allá de sus gordos ombligos.
- Un gato sin chispa... Un gato aburrido...- Exacto. Eres la chica de la Metamorfosis. El amor es lo que tiene, que a veces te vuelve tigre y otras gatito.
- Hay quien vale para ser gatito. Les va bien... y yo me estaba muriendo. Pero ya salí de todo eso.
- Claro. Ya casi te veo las rayas otra vez...- Eso espero. No me dejes volver a ser gatito...
- Tranquila, para ser gato o tigre no hace falta nada. Para lo que hay que ser valiente es para cambiar, para pintarse las rayas otra vez... Siempre supe que volverías.

Embriágate de libertad
ResponderEliminarEmbiste a los besos
que abueyan y enyugan
tu sangre de toro de lidia.
Las abejas prefieren
el polen salvaje
de las flores de manzanilla
que respiran el aliento
de la encina y la jara
al polen domado
de las rosas de jardín.