Si voy a tener que olvidarte, avísame ya.
Si voy a tener que guardarte en el cajón.
Sacarte de mis huecos.
Eliminarte de mi piel.
Borrarte de mi cerebro.
Si voy a tener que quemar todos los recuerdos.
Empezar de cero.
Evitar esos lugares.
Rodearme de bares nuevos.
Avísame que aún puedo.
Que aún quiero.
Que aún hay para mí algo de remedio.
lunes, 29 de agosto de 2011
sábado, 27 de agosto de 2011
NUESTRA NOCHE DE VERANO
Siempre quise encontrarte, pero nunca te busqué.
No sabia como ubicar a tus ojos de fuego,
me daba miedo que, si los miraba,
hicieran de mi un tierno incendio.
Pero el verano dio la vuelta a todos nuestros silencios.
Tu boca de jazz se comió a mi beso,
que no era un beso nuevo, sino un beso...
que esperó en una escalera, que vivió entre libros
que bebió café y cerveza, que era mil besos en uno mismo.
Y tuvimos amanecer naranja sobre suelo amarillo.
una mano en la espalda, un llavero de espejitos....
No sabia como ubicar a tus ojos de fuego,
me daba miedo que, si los miraba,
hicieran de mi un tierno incendio.
Pero el verano dio la vuelta a todos nuestros silencios.
Tu boca de jazz se comió a mi beso,
que no era un beso nuevo, sino un beso...
que esperó en una escalera, que vivió entre libros
que bebió café y cerveza, que era mil besos en uno mismo.
Y tuvimos amanecer naranja sobre suelo amarillo.
una mano en la espalda, un llavero de espejitos....
DUNCAN DHU y sus cien gaviotas
Me acordé de ti.
Y fue otra vez el dolor puntiagudo, justo encima del ombligo.
Siempre me dueles ahí.
Me acordé de ti.
Por pura casualidad, pero me acordé.
Me inundé a mi misma por la pena.
Nadie me ha vuelto a provocar esa sensación de mareo perfecto,
de casi muerte por inhalación de gas.
No se donde estarás ahora, ni entre que brazos.
Se perfectamente que no piensas en mi.
Yo no pienso en ti voluntariamente, pero parece que a veces,
mi radio y Duncan Dhu, no quieren que te olvide.
Y fue otra vez el dolor puntiagudo, justo encima del ombligo.
Siempre me dueles ahí.
Me acordé de ti.
Por pura casualidad, pero me acordé.
Me inundé a mi misma por la pena.
Nadie me ha vuelto a provocar esa sensación de mareo perfecto,
de casi muerte por inhalación de gas.
No se donde estarás ahora, ni entre que brazos.
Se perfectamente que no piensas en mi.
Yo no pienso en ti voluntariamente, pero parece que a veces,
mi radio y Duncan Dhu, no quieren que te olvide.
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