Apareciste y me dio miedo.
Chispas de cerillas
se encendieron por cientos.
Sentí eso que dicen
de flechas atravesando
el sutil clima que creaba
tu brazo con mi brazo.
Campos enteros poblados
de pelos de punta,
de vidas encontradas
en un punto sin retorno.
Apareciste y me dio miedo.
Sin querer me vi al lado
de unos ojos que miraban
con descaro a mis enojos.
Y ya no pude evitarlo,
el mundo entero en contra,
a favor solo mi mano.
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