Te beso con la mirada.
Con la ternura con la que se besa la herida
de un niño que ha estado jugando.
Con la esperanza con la que besa a un santo
aquel que penitencia descalzo.
Te comes mi beso con tus ojos de pozo.
Tus ojos hambrientos. Tus malditos ojos.
Y lleno,
harto,
saciado de amor
te vas.
Y yo me quedo vacía,
sin nada mas que dar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario