martes, 10 de mayo de 2011

AMOR PERRO

No te quiero para mí.
No te quiero.
No sueño contigo
ni te espero.
Y cuando, a veces,
se hace el silencio,
y se que tu boca
busca mi cuerpo,
mis ganas se me escapan
calle abajo,
corriendo.

Pero pasa que te veo,
hay días en los que creo
que casi quiero
tu silencio que busca mi boca,
que sale huyendo.
Y te sueño.
Y te espero.
Todo sea porque, al mirar tus ojos,
que miran a lo lejos,
la veta de olvido,
no se refleje en ellos.

Y me siento como el perro aquel,
que ni comía,
ni dejaba comer.

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