Amanece y despiertas.
Hay algo cálido y frágil en el aire, invisible para cualquiera, menos para nosotros.
Da miedo saber que estas exactamente dónde tienes que estar.
Que no hay lugar a la duda.
Que los huecos inllenables, aquellos que nunca nadie tocó,
ya no son tan grandes.
Pero es un miedo fascinante y masoquista,
que envuelve y casi parece que acaricia.
Que genera miedo, y acaba con el.
Asi me siento pequeña y grande,
encontrada y libre,
feliz y feliz.
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