Un boca a boca que llena
de vida mis pulmones.
Mi pelo que atrapa,
como una medusa, tu cara.
El hilito de luz de luna
me alcanza sólo a ver
un ombligo de aceituna.
Esta espiral de amor
nos enrosca en la madrugada.
Ya no se donde empiezo.
Ya no se donde acabas.
Nuestros ojos de búho
se comen sin mediar palabra.
Jesucristo crucificado
por el calor de mi cama.
Siempre acabas convirtiendo en vino
el agua de mis entrañas.
martes, 27 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
Don´t move baby
Tengo un miedo terrible de mover siquiera un músculo, por si altero de alguna manera la realidad que hemos creado. Este pequeño ecosistema en el que habito.
Dicen que el aleteo de una mariposa en un lugar, puede cambiar el clima en el lado opuesto del planeta.
Por si acaso, permanezco inmóvil, agarrándome a un reloj como un naufrago a un salvavidas.
Mientras estoy invernandome, pienso...
que me quizás lo que me gustaría es hacer brutales movimientos, como taconeos de flamenco y acabar con la vajilla buena de la cocina y con los espejos del baño.
Don´t move baby...
Don´t move...
Don´t...
Aunque parezca extraño, quedarse quieta y encogida, en este caso, resulta la opción más valiente.
Dicen que el aleteo de una mariposa en un lugar, puede cambiar el clima en el lado opuesto del planeta.
Por si acaso, permanezco inmóvil, agarrándome a un reloj como un naufrago a un salvavidas.
Mientras estoy invernandome, pienso...
que me quizás lo que me gustaría es hacer brutales movimientos, como taconeos de flamenco y acabar con la vajilla buena de la cocina y con los espejos del baño.
Don´t move baby...
Don´t move...
Don´t...
Aunque parezca extraño, quedarse quieta y encogida, en este caso, resulta la opción más valiente.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Silencio Habitado
Me entra
Por la ventana de la noche
un viento que trae
un amanecer de humo
un humo inquieto, humo de boca de fuego,
por la ventana de mis venas
entra,
entra hasta mi plasma,
como si de mucho andar supiera
de mis rutas y mis atajos,
entra, sacude y revuelve
como sacuden el silencio las notas.
Me entra un silencio
por la ventana de la noche.
Entra y se lleva
el humo del fuego de mi boca.
Y ahora acompaña la noche
a un silencio y un humo
que van buscándote, trémulos,
por las ventanas.
Por la ventana de la noche
un viento que trae
un amanecer de humo
un humo inquieto, humo de boca de fuego,
por la ventana de mis venas
entra,
entra hasta mi plasma,
como si de mucho andar supiera
de mis rutas y mis atajos,
entra, sacude y revuelve
como sacuden el silencio las notas.
Me entra un silencio
por la ventana de la noche.
Entra y se lleva
el humo del fuego de mi boca.
Y ahora acompaña la noche
a un silencio y un humo
que van buscándote, trémulos,
por las ventanas.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Change
Todo está cambiando.
Se siente en el olor del aire, se siente muy dentro.
Todo está cambiando y lo peor es que lo sabemos.
Nadie dice nada, pero delata el silencio espeso.
Acabar etapas es siempre complicado,
y más si en esas etapas no podías parar de sonreir.
¿Por qué no avisan de que el tiempo pasa rápido
cuando el cielo es tan claro?
Se siente en el olor del aire, se siente muy dentro.
Todo está cambiando y lo peor es que lo sabemos.
Nadie dice nada, pero delata el silencio espeso.
Acabar etapas es siempre complicado,
y más si en esas etapas no podías parar de sonreir.
¿Por qué no avisan de que el tiempo pasa rápido
cuando el cielo es tan claro?
sábado, 3 de septiembre de 2011
Una Letra En Mi Movil
A veces me entran unas ganas terribles de decirte lo que pienso.
Unas ganas que serpentean por mis pies y giran por mis rodillas.
Unas ganas que me aprietan las costillas y me deja con la cara de un niño al que se le ha caído el helado.
Se que hay palabras en el tabú de lo nuestro que no puedo pronunciar, porque te llenan de miedo de mí.
Y cuando ocurre eso te vas lejos con tu corazón asustado. Te pierdo siempre que intento acercarte.
Si me dejaras tan solo poder tocarte por dentro con la punta de un dedo...
Nunca conocí a alguien tan bien acorazado.
Pero es que no puedo seguir jugando a este juego en el que hacemos como que no nos morimos de tanto querernos.
Unas ganas que serpentean por mis pies y giran por mis rodillas.
Unas ganas que me aprietan las costillas y me deja con la cara de un niño al que se le ha caído el helado.
Se que hay palabras en el tabú de lo nuestro que no puedo pronunciar, porque te llenan de miedo de mí.
Y cuando ocurre eso te vas lejos con tu corazón asustado. Te pierdo siempre que intento acercarte.
Si me dejaras tan solo poder tocarte por dentro con la punta de un dedo...
Nunca conocí a alguien tan bien acorazado.
Pero es que no puedo seguir jugando a este juego en el que hacemos como que no nos morimos de tanto querernos.
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