lunes, 12 de marzo de 2012

Sutil Diferencia

Las cosas cambian.
Cambian un día concreto, aunque nos demos cuenta mucho tiempo después.
Ese día. Todos tenemos uno. Que es idéntico a otros días, pero sutilmente diferente.
A los días especiales les gusta disfrazarse de ordinarios, así no son descubiertos.
El día que me cambió la vida era Diciembre, había un tren, llovía y estabas tú.
Como en todos los recuerdos que tengo de ti y de mi, yo sonreía demasiado y tu me mirabas fijamente.
El instante exacto no lo se, pero supe que no me iba a separar de ti.
Mi suerte estaba echada.
Y que pena que nadie tuviera un ojo entrenado en el amor,
porque hubiera visto luces
y canciones
y mariposas
y colores
saliendo de una chica hipnotizada y boquiabierta para la cual ya no hubo remedio.